viernes, 27 de julio de 2012

Evolucionismo


Evolucionismo

El positivismo, como método de aplicación al estudio de los fenómenos sociales, se limita básicamente al dominio de lo manifiesto, la observación y descripción de lo observado, la explicación y la pretensión de predictibilidad son ejes centrales de esta concepción. El positivismo, fundado por Comte, estableció una nueva forma de aproximarse a los fenómenos sociales: empírica, experimental e inductiva. Comte decía que positivo significaba lo real frente a lo fantástico. Lo real era lo dado por la experiencia; también significaba lo útil frente a lo ocioso, lo preciso frente a lo indefinido, lo constructivo frente a lo destructivo y, por último, lo relativo frente a lo absoluto, ya que era conocimiento de los fenómenos y no de las esencias.
La ciencia se apoyaba en una metodología general de tipo inductivista, para la cual los hechos singulares son conocidos por la observación y la experimentación. Por vía inductiva se pueden llegar a establecer leyes que no explican los fenómenos sino que describen las regularidades observables en los mismos. La ciencia, para el positivismo, tiene un carácter instrumental; es valiosa porque sirve a la técnica y a la industria.
La antropología surge en el marco de esta concepción, la de una única evolución histórica y una única cultura: la de Occidente.

La antropología y el evolucionismo

            La secuencia evolutiva salvajismo, barbarie y civilización que explicaba el desarrollo de la razón humana en las ideas de los filósofos, fue retomada por los antropólogos para explicar la evolución de la cultura. Al igual que las ciencias naturales, la antropología confió en descubrir relaciones constantes entre los aspectos socioculturales, como lo hacían aquellas con los fenómenos de la naturaleza.
            El aporte de la teoría de la evolución biológica a la antropología fue certero, arrojó luz sobre su objeto: el Hombre.

Las ideas principales

            El evolucionismo contestó a la pregunta sobre las semejanzas y diferencias de los hombres a través del concepto de progreso, explicando la historia como un proceso natural. Propuso el estudio del Hombre como una totalidad, donde cada una de sus partes podía entenderse bajo el siguiente criterio: el hombre como especie era el resultado de la evolución biológica, como el resto de los seres vivos. Era un eslabón más de una cadena de organismos, pero un organismo que se completaba con un atributo particular: la cultura, que se desarrollaba a través del tiempo en diferentes grados de evolución o progreso: la evolución cultural.
            Ambas partes de la dualidad humana, la naturaleza y la cultura, eran entendidas por los evolucionistas como una continuidad. Para Tylor la cultura comenzaba en el hombre cuando la naturaleza había concluido su obra. La cultura era el producto de las transformaciones de la naturaleza en el tiempo. Pero se trataba de un producto distinto de cualquier otro que la naturaleza hubiese generado en su evolución. La cultura era un producto “superior”, dependiente de las propiedades de la mente humana. Por lo tanto, el estudio de la cultura podía realizarse bajo las mismas premisas que el ámbito natural.
            La teoría evolucionista partía de tres premisas sobre el hombre:
  • Unidad psicobiológica de la especie humana: todos los hombres pertenecen a una sola especie, Homo Sapiens.
  • El hombre es un ser dual: es al mismo tiempo un ser biológico y un ser cultural.
  • A igual especie, corresponde una sola cultura con diferencias de grado.

La cultura humana es una sola y los diversos pueblos o formas de vida conocidos, representan momentos, en una escala de progreso donde cada escalón en ascenso constituye un grado mayor de cultura.




El evolucionismo postula una ley universal sobre el progreso humano y de esta manera explica las diferencias y semejanzas entre los hombres y la llamó ley del progreso universal. La idea es que el progreso humano es lineal porque existe un único camino posible a recorrer; es acumulativo porque el conocimiento genera otros nuevos; es inevitable porque tarde o temprano hay que transitarlo; y es unidireccional porque se dirige a la misma meta.

En esta teoría, las diferencias culturales eran sólo cuestión de tiempo. La antropología aparecía bendiciendo científicamente las transformaciones que la expansión colonial imponía en las sociedades dominadas. Pero no estudiaron todas las sociedades, solo las no-occidentales y no se ocuparon de todos los aspectos de la cultura, sino que dieron prioridad a algunos de ellos: las creencias en Tylor y las instituciones en Morgan.

El método

            Los datos para el estudio de la cultura procedían en general de dos fuentes: los conocimientos cada vez más amplios sobre la prehistoria de Europa y la creciente información de los viajeros, funcionarios y misioneros acerca de las costumbres y creencias de los pueblos no occidentales. Con el método comparativo se propusieron llenar las lagunas existentes en los conocimientos disponibles de la historia universal. La base del método era el supuesto de que los diferentes sistemas socioculturales que podían observarse en el presente tenían cierto grado de semejanza con las diversas culturas desaparecidas.

Lewis Morgan (1818 - 1881)

            Morgan sostenía que la humanidad había recorrido un único camino de progreso: había partido de una etapa primigenia, el salvajismo, donde el hombre había tenido que inventarlo todo. Luego, con el surgimiento del sedentarismo había llegado a la barbarie. Por último, con la invención de la escritura fonética había llegado al grado máximo de desarrollo humano: la civilización. Distinguía dos lógicas evolutivas, la de los inventos y descubrimientos y la de las instituciones. En la primera, los hombres progresaban con la invención de elementos de mayor eficacia en el dominio sobre la naturaleza y la progresión era geométrica, pues a medida que se inventaban elementos nuevos, éstos eran la base de los siguientes. Pero como el hombre es un ser social, su evolución no podía explicarse solamente desde las cosas materiales, las instituciones estuvieron presentes desde el principio en estado germinal. Una de las instituciones de las que se ocupó fue la familia, para él evolucionaba en este sentido: promiscuidad sexual entre los miembros de la horda primitiva / familia consanguínea / familia punalúa / familia sindiásmica / familia patriarcal o poligínica / familia monógama.

Edward Tylor (1834 - 1917)

            Fue el primero en elaborar, en el año 1871, una definición de cultura: “la cultura o civilización en sentido etnográfico amplio es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”. Sostiene que en gran medida el comportamiento humano obedece a causas naturales y concretas, por lo tanto todo lo que la cultura tiene de uniformidad entre los hombres debe ser atribuido a causas uniformes. El supuesto que habla sobre la unidad psicobiológica de la especie garantiza que los hombres generen iguales respuestas ante las mismas condiciones. Y todo lo que la cultura presenta de diverso, debe considerarse como manifestaciones de distintos grados de evolución.
            Puso especial interés en demostrar la evolución en el campo de la religión. La misma se habría originado en el animismo (creencia en que los objetos de la naturaleza tienen alma) luego habrían surgido los sistemas politeístas (creencia en varias deidades) y finalmente, en la civilización, aparece el monoteísmo (creencia en un solo dios), versión culminante de la religiosidad humana. Considera a la civilización como el momento máximo del desarrollo humano y al imperio británico su mejor ejemplo.
            Tylor elaboró el concepto de supervivencias para explicar aquellos fenómenos culturales originados en épocas pasadas y que seguían vigentes en la sociedad europea del siglo XIX. Es decir que se consideraba que no habían evolucionado como se esperaba en consonancia con el resto de la cultura y los tiempos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario